martes, 10 de noviembre de 2009

Campaña: “Por un euro consigue 1 día de libertad para un mantero”


MAS INFORMACION EN:

www.larevistilla.org

Plataforma "Salvemos la Hospitalidad"

Plataforma "Ni un solo mantero en prisión"


Campaña “Por un euro consigue 1 día de libertad para un mantero”. “Liberar de la esclavitud de la ley… antes se compraba su libertad, ¿no?... Ahora también”.

Los manteros son condenados a penas de prisión y multa. Cuando la pena de multa no se puede pagar, se transforma en días de prisión. Como la mínima son 12 meses multa, según la ley, al menos tienen que cumplir 6 meses de cárcel. Muchos manteros en cuyo favor hemos pedido el indulto, se encuentran en esa última fase de cumplimiento de las penas de multa, de manera que si se pagasen las multas (en torno a cuatrocientos euros) podrían salir en libertad de forma inmediata. Como es obvio, vinieron huyendo de la hambruna y no tienen dinero. Es una nueva forma de “prisión por deudas” que estaba desterrada de nuestro derecho. La sobreprotección de la propiedad intelectual está provocando esta injusticia: el que no tiene dinero está más tiempo en la cárcel.

Queremos ahorrar sufrimiento inútil a estas personas que arrastran una historia personal frustrante. También sensibilizar a los políticos, a los operadores jurídicos y a la sociedad en general sobre esta injusticia. Poniendo cada uno un poco, conseguiremos la libertad de los top-manta. Esto ya lo hemos conseguido con un mantero africano que se encontraba cumpliendo condena en la cárcel de Villabona y tenemos otras seis personas en similares condiciones. Ya se han apuntado a poner una cantidad de dinero algunos jueces, fiscales, secretarios judiciales, abogados, particulares sensibles con este tema… Una cantidad ridícula de dinero, puede abrir las puertas de la cárcel y la conciencia de la sociedad.

Esta campaña es paralela a la que se está llevando desde diversas plataformas consistente con la presentación de indultos ante el Ministerio de Justicia. Actualmente desde la plataforma de artistas “ni un mantero en prisión” se han presentado 50 solicitudes de indultos de manteros presos. Algunos ya se están logrando. Su perfil es de africano sub sahariano, que llegó en patera entre 2003 y 2008 y, al carecer de documentación para trabajar, para evitar ser utilizado de esclavo cuidando obras por un euro la hora, ante la necesidad de sobrevivir, se encontró como única salida digna la venta de CD, comerciando, que es lo que en su tierra sabían hacer. Personas desconectadas de la asociaciones delictivas que plagian los CD, los compran a gente concreta para revenderlos. Consiguen 110 euros al mes, lo justo para pagar una casa multicompartida y seguir esperando que lleguen los tres años, para poder regularizar su situación. Esto les ha llevado a la cárcel. El miedo, el temor, la angustia de sentirse perseguidos y encarcelados, ha incrementado aún más el drama personal de quienes vinieron a buscar una vida un poco mejor arriesgándola.

La Secretaria General de Instituciones Penitenciarias ha posibilitado la visita a los manteros presos por abogados comprometidos con esta campaña, lo que se está haciendo en la actualidad. Junto a la presentación de los indultos se realiza una solicitud de suspensión de condena a los jueces sentenciadores para que suspendan la condena durante la tramitación del indulto. Sin embargo, incomprensiblemente son poco los que lo conceden por la oposición directa de la Fiscalía, que sigue manteniendo una posición dura. En realidad, incomprensiblemente, la Fiscalía es el último bastión de este planteamiento represor para ilícitos de nimia relevancia jurídica: el legislador ya está cambiando y los políticos han aprobado una proposición no de ley para descriminalizar este tipo de conductas; los jueces absuelven cada vez más y algunos que condenan solicitan de oficio el indulto; los mismos artistas y creadores directamente afectados se rebelan contra esta situación que tampoco puede convencer a nadie por la desproporcionalidad que introduce y la costosa ineficacia que supone para defender el derecho legítimo a comer del propio trabajo creativo. Entre tanto, los manteros continúan en prisión. Con unos pocos euros arreglamos este desaguisado y nos concienciamos todos que hay maneras más justas y menos crueles de proteger los derechos de autor.

La gestión de la distribución del dinero a los manteros se realizará a través de la asociación de mediación para la pacificación de conflictos (G84213859) uno de cuyos fines es la promoción de los derechos humanos; n. 2100 2958 59 0200216853.

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Julián Carlos Ríos Martín. (Profesor de derecho penal en la Universidad Comillas)

José Luis Segovia Bernabé (profesor de ética política en la Universidad P. Salamanca)

Guillermo Toledo (Actor)

Luis Guitarra (cantautor)

lunes, 9 de noviembre de 2009

1ª vuelta motera a la Comunidad de Madrid


Los días 4, 5 y 6 de septiembre cumplimos uno de los objetivos que Rubén se había marcado en su todavía corta vida de “motero”: dar la vuelta a la Comunidad de Madrid por las carreteras limítrofes a su contorno. En total unos 580 kilómetros de divertidas y variadas carreteras.
Así, el viernes 4 de septiembre nos dimos cita en el pueblo de Cenicientos: Rubén, con su flamante Custom Kawasaki de 125 cc; Alex, con su Daelim también de 125 cc; David Rubio, con una peazo Yamaha de 600 cc; Toni, con su inseparable Suzuki V strom y yo, que esta vez decidí acudir con mi noble y fiable Suzuki Burgman de 400 cc.
Rubén, infatigable e insuperable organizador, lo tenía todo previsto: sus rutómetros indicaban con precisión milimétrica los tiempos y kilómetros a invertir en cada uno de los tres días de aventura. Con la dificultad añadida de que teníamos que estar el sábado por la tarde en Cercedilla para participar en una actividad nocturna de montaña de nuestro querido grupo “Trotamontes”.
Pero ninguna previsión puede con el inefable espíritu español, empeñado en saltarse a la torera todas las normas impuestas. Así, las paradas se sucedían por pueblos invariablemente en fiestas y que devenían en torpes y lentos avances por sus entrañas.

Total que, sobre las 7 de la tarde (teniendo en cuenta que la ruta había comenzado sobre las cinco…) decidimos irnos a dormir a casa de Alex en Colmenar de Oreja. ¡Casi nada, 100 kms. antes de lo previsto para ese día y que habría que acumular a la larga etapa del día siguiente, que impepinablemente debía culminar en Cercedilla: ¡quién dijo miedo…!
La verdad es que el único culpable fue Alex pues, como si de un canto de sirena se tratara, nos llenó la cabeza de imágenes de su sugerente piscina, tenuemente iluminada en la noche Colmenareña, y la promesa de unas cervezas fresquitas y agua libre de bacterias y minerales de su depósito osmotizado y uperisado marca ACME.
Ante tal perspectiva, rápidamente llamábamos a su mujer avisando de la inminente invasión y la promesa de estar en casa sobre las 8 de la noche.
Llegábamos sobre las 12:30 de la noche, sin una explicación muy convincente que llevarnos a los labios y sin que su entrañable y simpática mujer nos recibiera con el rodillo de amasar: ¡qué diferencia de carácter comparado con la mía…! Sólo pudimos balbucear torpemente que si al pasar por Aranjuez estaban en fiestas, que si nos quedamos a ver el ambiente, anda qué pinta que tienen esas costillitas que sirven en esa terraza al aire libre… Total, que una cosa llevó a la otra, la otra a la de al lado y ya de noche cerrada recorríamos los pocos kilómetros que unen Aranjuez con Colmenar de Oreja.
La hospitalidad de la familia de Alex, de primera. Cinco cazurros con sus cinco motos avasallando el jardín y el garaje y haciendo más ruido que los pulmones de un fumador de tres cajetillas diarias, no son plato de gusto para nadie.
La tertulia se prolongó hasta más de las tres de la mañana, momento en el que decidimos tomar posiciones por la casa de Alex. Toni y yo nos hicimos fuertes en el sótano en construcción y David y Rubén optaron por acampar en la terraza, a la intemperie. Craso error, je, je; no contaban con lo “cariñoso” que es el perrito de Alex y que, enamorado perdidamente de David, se pasó casi toda la noche intentando consumar su Amor con su nuevo amante.
Varios intentos amorosos infructuosos después, el perro fue confinado en la piscina, momento en el que se dedicó a aullar su perdido Amor hasta las 7 de la mañana, momento en que fue liberado. En resumen, a pesar de no hallarnos en la Comunidad Autónoma de referencia, la noche fue de las denominadas “Toledanas”.
Más muertos que vivos, casi conseguimos salir a las 8 de la mañana, hora infame prevista a pesar del trasnochón. Y este día no valían las tonterías, pues había que recuperar lo de ayer y los kilómetros de la etapa más larga.

En mi modesta opinión, que vivo en la zona norte de Madrid, la parte sur de la Comunidad se reveló como la parte más dura y algo más fea. Tanto es así, de dureza, me refiero, que en una de las carreteras secundarias por las que circulábamos, cerca de Villamanrique de Tajo, Rubén frenó al no tener clara una curva y la dirección a seguir y Alex, que iba detrás, al tocar el freno le derrapó la rueda delantera y acabó con su moto y sus huesos por el suelo. La verdad es que yo, que iba detrás, no tuve tiempo de asustarme pues Alex cayó y se levantó con tanta agilidad que apenas tuve tiempo de darme cuenta de lo sucedido. Ahí aprendimos una gran lección: nunca lleves cosas en los pantalones y la chupa de la moto; lo único que se rompió fue el móvil que Alex llevaba en la chaqueta y que se desintegró con la caída.
En honor a la verdad he de decir que circulábamos por una pista, más que por una carretera secundaria. Pero pista, pista de verdad: con su gravilla, sus roderas, sus pequeños vadeos… Lo pasamos realmente mal ese tramo.
Con el susto en el cuerpo logramos salir de ese infierno de carretera y nos dirigimos hacia Extremera, donde repostaríamos y tomaríamos un café. La verdad es que no andábamos muy sobrados de tiempo y ya amenazábamos con tener que recortar trozos de ruta por la necesidad de estar por la tarde en Cercedilla.
Pusimos ruedas en polvorosa en dirección al Berrueco, donde nos abandonaría Alex por necesidades familiares pero, por enésima vez, nos encontramos con un pueblo en fiestas, Torrelaguna, que nos obligó a modificar nuestro itinerario por no poder acceder a la carretera que lleva directamente a El Berrueco. La Suzuki y yo les guiamos por una maltrecha, pero bonita, carretera de montaña que nos llevó a La Cabrera, para luego enfilar la que conduce directamente a El Berrueco.

Allí decidimos, una vez hubiésemos llegado a Robledillo de la Jara, ir directamente a Paredes de Buitrago y Prádena del Rincón sin hacer la zona de Puebla de la Sierra y el Puerto de la Hiruela. Es de lo más bonito de la ruta, la verdad, pero pensábamos que si no no llegaríamos a Cercedilla a la hora.
El miedo que yo tenía antes de empezar la ruta era que las motos de Alex y Rubén, de 125 CC, nos retrasarían en demasía. Pero la realidad fue que mantenían un ritmo de 100 km/h sin ningún problema. Este hecho ayudó a que, sobre las 14:30 h estuviésemos comiendo en el Puerto de Somosierra, en el restaurante de toda la vida que está en frente de la gasolinera.
Comimos como reyes, saboreando las anécdotas de la jornada y echando mucho de menos a nuestro amigo Alex y en una hora nos poníamos rumbo a Cercedilla.
Encaminamos nuestros pasos a Robregordo y, para llegar a La Acebeda, elegimos una carretera de montaña ya olvidada, que nos hizo recordar la caída de Alex y los momentos vividos por la mañana. Menos mal que esta vez no hubo contratiempos. Menos la moto de Toni, que se fuma un puro por esos caminos, la de David, la de Rubén y mi Suzuki no se encuentran muy cómodas en las pistas o carreteras muy rotas.
Lo bonito del camino y el ritmo constante que llevábamos nos ayudaron a solventar la pesadez de la comida y, antes que canta un gallo, estábamos en el Puerto de cotos haciéndonos las fotos de rigor. La idea era hacer una foto de todas las motos con los posters de la ruta que había diseñado Rubén.
Con la tecnología de Rubén, que se había llevado un minitrípode y un mando a distancia para la cámara, intentamos hacer la foto. Pero la realidad es cruel y desde tan lejos no funcionaba el mando a distancia. Rubén se acercaba a la cámara, accionaba el disparador y salía corriendo para subirse a su moto pero, invariablemente, la cámara disparaba antes de que él estuviera preparado y en pose. Esta acción debimos repetirla una docena de veces y, al principio, nos partíamos de risa. Pero nuestros encantos masculinos entraron en acción y convencimos a dos viejecitas de más de 70 años para que nos ayudaran accionando el mando a distancia desde más cerca.
Je, je, ¡cómo son los mayores con la tecnología! Primero intentaban disparar desde Pamplona y no salía la foto. Luego se colocaron detrás de la cámara y accionaban el mando poniéndolo delante de la cámara por lo que sólo salían sus manos. Nosotros, los modelos, que entre los intentos de Rubén y los de las viejecitas ya llevábamos más tiempo sujetando los posters que el que se tardó en construir El Escorial (luego pasamos por allí, ¡qué bonito es!), a punto estuvimos de coger los carteles, la cámara con su trípode y el mando a distancia e introducirlos por el tubo de escape de Rubén (el suyo, no el de su moto).

Las amenazas debieron surtir su efecto porque, 10 ó 12 intentos después, la foto se pudo hacer a satisfacción del fotógrafo. Ya solamente tuvimos que perder un poco de tiempo en avisar a los familiares de las amables viejecitas y organizar un entierro digno, pues habían muerto de frío intentando hacer la maldita foto a gusto de Rubén. ¡Descansen en Paz!
Y cosa increíble, sobre las 6 de la tarde hacíamos nuestra entrada triunfal en las dehesas de Cercedilla, una hora antes de lo dispuesto en el plan original. Nos relajamos tomando una coca-cola y Toni, el más listo de todos, decidió irse a dormir a su casa en lugar de acampar a la intemperie en el Mirador de Luis Rosales, pasando otra nochecita Toledana. ¡Le alabo el gusto y la sensatez! A la mañana siguiente se reuniría con nosotros sobre las 8 en el mismo sitio.
A la hora acordada llegaba nuestra asistencia en forma de Mariajo, Rosalía, Javi, Auxi y demás amigos de Trotamontes con la cena, dispuestos a compartir una maravillosa velada nocturna en el Mirador de Luis Rosales, sin más testigos que las estrellas y las lejanas luces que pueden verse de las poblaciones cercanas.

La experiencia fue maravillosa y la noche fría, pero íbamos bien preparados. A las 7 salíamos del Mirador y sobre las 8 y media nos encontrábamos con Toni en el aparcamiento de las Dehesas. Comenzó a llover y nos temimos lo peor, pero sólo fue un pequeño aguacero que se olvidó con un suculento desayuno en Cercedilla, al lado de la estación.
La mañana fue inolvidable pasando por El Escorial, por el puerto de la Cruz Verde y de ahí a Robledo de Chavela. Allí también decidimos cambiar un poco el itinerario para recorrer unas maravillosas carreteras que se conoce Toni y que nos llevaron a El Tiemblo. Por cercanía decidimos acercarnos a los Toros de Guisando y hacer allí una pequeña paradita.
Y como no hay dos sin tres, volvimos a decidir cambiar el itinerario por lo que les llevé a Cadalso de los Vidrios atravesando la Urbanización donde mis padre tienen un chalet, Entrepinos y de ahí nos fuimos a Rozas de Puerto Real para, por una carretera ya casi olvidada y con muy poco uso, volvimos al punto de partida, Cenicientos, dando por terminada la ruta.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Una pregunta al Dalai Lama


¿Que le sorprende más de la humanidad?

Y él respondió:

Los hombres . . .

. . . Porque pierden la salud para ganar dinero; después pierden el dinero para recuperar la salud.

Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfrutan el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro.

Y viven como si no tuviesen que morir nunca . . . Y mueren como si nunca hubieran vivido.

domingo, 13 de septiembre de 2009

TAR: 1ª excursión de Bustarviejo a Garganta de los Montes


Como he estado muy liado los últimos meses, tengo un poco abandonado el Blog. Así que, aunque me faltan algunas entradas de aventuras y experiencias anteriores, voy a ir cogiendo de nuevo el pulso a escribir y colgar las actividades que para mi son importantes.
Voy a comenzar por la primera excursión que he realizado con mis compañeros de Fincas Tar.

El sábado 12 de septiembre por fin quedamos para realizar la primera excursión de compañeros de Fincas Tar. Llevábamos tiempo postergándolo porque es muy difícil ponernos de acuerdo en las fechas. Yo creo que también había un poco de vaguería, pues andan un poco desentrenados. Pero me he propuesto ponerles en forma a base de marchas por la montaña, ya que a base de regímenes no va a ser posible, comenzando por mi.

Este sábado habíamos quedado a las 10 de la mañana en Garganta de los Montes y la verdad es que fuimos muy puntuales. Allí nos encontramos Mariví, su marido Miguel, Carmenchu, Javi, Jaime, Miguel “Pentium”, Vicente y yo.

Como todavía no se sentían en forma como para realizar la excursión de ida y vuelta, decidimos dejar dos coches en Garganta y con los otros dos irnos hasta Bustarviejo, lugar de comienzo de la ruta.

La marcha discurre por una vía pecuaria muy tranquila y bonita a lo largo de unos 12 kilómetros en los que no se atraviesan poblaciones.

Desde el principio las bromas y el buen humor se sucedieron y las chanzas sobre lo “gay” que era la ruta me martirizaban sin descanso. De todas formas, ya sabía que según fueran pasando los kilómetros no iban a estar tan gallitos…

No puedo dejar de describir a mis compañeros de ruta, comenzando por mi mismo. Yo, en mi profesionalidad, iba cargado con botiquín, kit de “cagaleras inoportunas”, agua en camel-bag, barritas energéticas, navaja multiusos, bastones telescópicos y ropa técnica montañera de última generación.

Jaime optó por un look gaditano-playero, que consistía en: pantalones cortos de cuadros, camiseta con inscripciones haciendo apología del consumo inmoderado de cerveza, bambas blancas y mochila escolar azul clarito cargada con una nevera con seis cervezas y almendras.

Debo reconocer que me hizo mucha “pupita” el oír que, en la primera parada, lo mejor de la excursión estaba siendo ¡¡la cerveza fresquita de Jaime!! Ni siquiera eran los hermosos paisajes, la ruta excepcionalmente elegida por mi, ni la naturaleza en estado puro en un día soleado, aunque sin excesivo calor, y perfecto para andar. ¡Cría cuervos y te sacarán los ojos…!

Carmenchu se decantó por un disfraz de árbitro, todo negro, aunque con mallas largas ajustadas y camiseta de Calvin Klein con letras de brillantitos y zapatillas negras de pilates de gimnasio de Pozuelo. Al conjunto no podía faltarle un bolso-mochila de cuero negro y unos tres o cuatro kilos de peso en colgantes varios, pulseras con ositos, pendientes a lo faralai, etc.

El resto de participantes combinaba con elegancia los pantalones piratas vaqueros, con los tenis, o las botas de montaña con las camisetas Kukuxumuxu con dibujos cachondos y de actualidad. ¡Vamos, un cuadro de grupo!

Como era de esperar, 6 ó 7 kilómetros después de las primeras chanzas y críticas a mi rutita de parapléjicos o de jubilados del Inserso, aparecieron las primeras críticas a lo malo del estado de la pista, de las roderas y piedras sueltas y que si el trayecto era cuesta arriba: ¡pero si en todo ese tiempo apenas habíamos subido 20 metros de desnivel! ¡Vamos, como si el estado del camino tuviera la culpa de nuestras barrigas cerveceras y contornos comparables al de un luchador de Sumo…!

Ya en el kilómetro 9 nos topamos con la única dificultad de toda la ruta: una señora cuesta de casi medio kilómetro de largo. Aquí las diferencias de forma física se hicieron palpables de verdad. Jaime, con todo su look playero y más cargado de cerveza en su barriga que la masa que desplaza el portaaviones Nimitz, tomó la delantera con pasmosa facilidad, dejando al resto de compañeros más tirados que una octavilla de rebajas del Lidel en el barrio de Salamanca.

Carmenchu, que no llevaba mal ritmo, intentaba infructuosamente adelantar a Jaime y ganar al que suscribe, por lo que perdió una coca-cola en una loca apuesta. Por supuesto, como de costumbre, no la pagaría pero esta vez por causas de fuerza mayor.

Al tran-tran, con un ritmo cansino y cochiquero, subían Vicente y Miguel “Pentium”, seguidos muy de cerca por Mariví. Claramente se veía que Mariví subía por encima de sus posibilidades, intentando mantener el ritmo de estos dos elementos, pues en el primer falso llano del primer tramo de la subida le dio un jamacuco y casi tenemos que avisar al Samur para que la reanime. Aunque no estaría tan mal porque, mientras avisábamos a su marido para que viniera a atenderla, ella aseguraba, entre respiraciones entrecortadas y jadeos, que casi mejor avisáramos a un mulato de metro noventa y músculos poderosos…

En la cola del pelotón, como durante toda la ruta, podíamos encontrar a Javi y Miguel “Pichón”, con un ritmo que no podemos considerar ni siquiera de cansino. Recuerdo que, en un par de ocasiones, un caracol les puso el intermitente y les adelantó sin piedad, profiriendo toda clase de exabruptos por ir tan despacio ocupando toda la pista.



Ya cerca de Garganta de los Montes, viendo que a ese paso no íbamos a llegar ni a cenar a Pinilla del Valle, decidí coger un atajo y atrochar hacia el pueblo por un senderito que se aleja de la carretera. La verdad es que fue un acierto y sobre las 14:15 estábamos degustando unas cervecitas en un bar cercano a la iglesia de Garganta. ¡Qué placer podía leerse en las caras de los aguerridos andarines! Ojalá se desplazasen por el monte con esa misma cara de alegría…

Como la suerte estaba de nuestro lado, justo cuando estábamos en la terraza del bar estalló una tormenta monumental. Llovía más que cuando enterraron a Zafra… Así que, salimos cagando leches hacia los coches y nos fuimos hacia Pinilla del Valle cayéndonos la del pulpo.

Cuando llegamos al “Corralón del Embalse”, restaurante en el que íbamos a comer, ya no llovía pero unos extraños nubarrones de tormenta salín del interior del coche de Carmenchu. Me llamaron y me acerqué para enterarme de que Carmen había perdido la cartera, presumiblemente en Garganta de los Montes al sacar el chubasquero y el paraguas.

Como conduciendo me fío menos de ella que de un acreedor cabreado y con un bate de béisbol en la mano, le propuse acercarnos con mi coche y ver si la recuperábamos. En Garganta seguía lloviendo como si le debiéramos dinero y el solo hecho de bajarnos a preguntar al bar supuso que nos pusiéramos como sopas. Nos dijeron que no habían encontrado nada y desandamos, en coche, el camino hacia donde habían estado aparcados nuestros vehículos. ¡Nada! Miramos todas las arquetas, pues diluviaba y todo lo del suelo confluía en ellas, cada rincón de la acera y la calzada por la que habíamos bajado y no la encontramos. ¡Algún amigo de lo ajeno hizo su agosto!

Desanimados, aunque no mucho porque tampoco la Carmenchu es de melodramatizar, volvimos al restaurante donde nos esperaban nuestros compañeros. Las explicaciones de rigor, los sentidos pésames, alguna bromilla distendida para relajar el ambiente y nos pusimos manos a la obra para disfrutar de un lugar con encanto y en el que, encima, se come bien.

El “Corralón” es un sitio realmente recomendable y todos estuvimos de acuerdo en volver con nuestras parejas para compartir el recién descubierto restaurante.

Disfrutamos una velada realmente agradable y nos reímos como enanos. Tanto es así, que todos se mostraron dispuestos a repetir la experiencia y para octubre ya hemos concretado otra ruta, de la que tendréis cumplidas noticias.





miércoles, 1 de julio de 2009

El estreno de Margarita...

¡Vaya título más raro...! "El estreno de Margarita".
Pues Margarita es aquello mucho tiempo esperado, deseado, luchado (incluso renunciando y pisoteando muchos de mis principios, como no volver a trabajar de administrador de fincas) y por fin conseguido. Margarita es mi nueva moto: una flamante BMW F 650 GS en color rojo fuego.
Todo ocurrió un día de mayo -el famoso día de la barbacoa de Mónica- en el que se me ocurrió decirle a Mariki, Blanqui, Toni y Luis que nos fuésemos a seguir el Rallie Guadalix-Mauritania en una autocaravana de segunda mano. El perro de Toni enseguida encendió la mecha: - ¿Por qué no lo hacemos en moto?- Qué listo, como él tenía una motito nueva, bien preparada para ese tipo de viajes... Pero yo, con mi Burgman de 400 cc, no podía hacer un viaje de 8.000 kms., cargado hasta los topes y por esas carreteras de m...
Y como no hay como decirme ¡ele!, para que toque las palmas, la máquina diabólica de mi mente enseguida se puso en marcha: este es el momento, tan esperado, de lanzarme a por la motito que hace tanto tiempo quiero y sigo de cerca.
Dicho y hecho: 23 presupuestos, 150 visitas a la página de BMW y otras 504 a todos los foros de BMW y de amantes de la serie F y 87 visitas a todas las tiendas de equipamiento de aventura para motoristas después, ya estaba en Movilnorte negociando con Moncho la compra de mi moto y la equipación necesaria para realizar este tipo de viajes, que no será el último.

Y para estrenarla, con 60 kilómetros a sus ruedas, el 11 de junio de 2.009 cargamos una mochila y el Top Case (Luis y Toni se descojonan de ese nombre, pero porque son unos incultos motoristas y no tienen ni idea de nada) y nos fuimos hacia Moscardón, un pueblecito muy cercano a Albarracín. La casa, de gorra, la puso la hermana de Luis y es una de esas casas laberínticas, de techos y puertas diminutas, hecha a base de ampliaciones compulsivas.
El viaje de ida fue un aperitivo de 312 kms., regado y salpicado de varias paradas para la coca-cola y el cigarrito de rigor. Esta si que es una buena filosofía de moto: cada 100 kms. paramos para lo que sea, aunque poco operativa para viajes muy largos como el que nos espera en el Rallie Guadalix-Mauritania. Así no hay manera de que el culo se acostumbre al rigor de las distancias largas.
Después del largo viaje ese día tocaba acoplarnos a la casa y descansar. Luis, que desde el viaje del Camino de Santiago está muy místico, no dejaba de agobiarnos con ir a ver la iglesia del pueblo y darnos una vuelta para conocerlo: ¡pero si en total contamos 12 casas, una fuente y una iglesia! Si la vuelta al pueblo duró exactamente 14 minutos, ¡a paso de jubilado parapléjico!

El día siguiente tocaba la visita a Albarracín, plato fuerte del viaje puesto que muchos de nosotros no lo conocíamos. A pesar del calor, agobiante, la visita mereció la pena porque es Monumento Nacional desde 1961 y se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.
Con los sitios maravillosos que hay para comer en Albarracín, como no íbamos a comer (nunca lo hacemos, por ahorrar, y luego nos ponemos como el Tenazas...), nos fuimos a tomar algo al camping, que se estaba muy fresquito, la verdad. Ahora bien, prefiero el rancho de las mazmorras de la legíon que la cocina a base de congelados de ese maldito lugar: ¡pero si los calamares eran Findus...!
Con el estómago lleno de lo que fuera con lo que casi nos envenena el tipo pseudo hipie del camping, y con toda la calor, nos fuimos de vuelta a casita. Eso sí, se nos olvidó decirle a las chicas que los 20 kilómetros que nos separaban de ella se iban a convertir en más de 80. Je, je, es que cuando nos ponemos a darle al gas, y encima llevo yo el mapa, es lo que pasa. Creo que recorrimos el 70% de los pueblos de toda la zona antes de dar con la carretera que llevaba a Moscardón... Sin comentarios.
Una vez arribados a casa se vivieron, como de costumbre, escenas tan patéticas y dantescas como las que siguen. La verdad es que en el pueblo encontramos un sitio para comer -Restaurante el Horno- que es una maravilla de bueno y barato. Desayunamos y cenamos allí todos los días. Y no comíamos porque todas las mañanas, hasta bien entrada la tarde, nos íbamos de ruta, que si no... Por las noches, ¡cómo no!, cartitas, con su preceptiva apuesta, y sus correspondientes copichuelas. Al día siguiente decidimos irnos a la zona del nacimiento del río Cuervo, ya en la provincia de Cuenca y de allí nos fuimos a Peralejos de las Truchas y toda la zona del Alto Tajo. ¡Hacía muchos años que no pasaba por allí! Qué recuerdos de tiempos pasados. Sin querer, mientras disfrutaba de la conducción de la moto y de la compañía de Mar, me vinieron a la mente experiencias vividas en el campamento de Peralejos: Jaime escalando las paredes de los desfiladeros cercanos, porque le dijimos que no se atrevía a hacerlo; Super, escalando las mismas paredes, para luego tirarse con su parapente; el adiós de los Scouts de Abelardo mientras nos bañábamos en las aguas del Tajo; jugando a las "puñaladas" con Jesu, donde Abelito siempre era el campeón... Muchos y buenos momentos de una vida anterior, despreocupada, llena de sueños y proyectos, muchos cumplidos y otros no, por el momento.
Como no podía ser de otra manera, por la tarde, en cuanto mis compañeros de ruta se descuidaron, ya estábamos metidos en una pista de tierra. En un principio pensé que iba a ser mucho más corta. Pero me equivoqué y nos pegamos unos buenos kilómetros de pistas de tierra y de carrterillas de montaña muy rotas que hicieron las delicias de Margarita y que me granjearon varios pescozones de Mar y algunos improperios de Blanqui. Pero lo bueno fue que pude probar a Margarita por lo "marrón" y se desenvuelve como pez en el agua. ¡Toni: te vas a cagar en Marruecos y Mauritania porque algunas pistas cataremos! Al final aparecimos en el puente de las tres provincias, muy cerca del nacimiento del río Tajo y se llama así porque sirve de frontera natural entre las provincias de Teruel, Cuenca y Guadalajara.
Ese día fue uno de esos que vuelves a casa con la sonrisa en la boca. Fue un día motero de órdago a la grande. Y para rematarlo un cenorrio como Dios manda y una competición de "Jalisco" hasta altas horas de la madrugada. El día siguiente, ya 14 de junio, fue el temido de la vuelta, pero decidimos no tocar nada de autovías y nos volvimos brujuleando por carreterillas olvidadas. La verdad es que fue una paliza y apenas hicimos 350 kilómetros. ¡Lo que nos espera en Mauritania! De ese viaje tendréis cumplida cuenta a mi vuelta. Un abrazo, compañeros.

jueves, 21 de mayo de 2009

Las experiencias de Mar: Viaje al Orfanato de Nouadhibou

Ya sabéis que me encanta recoger las reflexiones de Mar sobre distintos temas. Pero el relacionado con el orfanato que estamos construyendo en Mauritania me gusta especialmente porque le provoca unos sentimientos muy bonitos. Aquí os dejo la última crónica del viaje que recientemente han realizado para llevar a cabo un seguimiento de la construcción y comprar un terreno adyacente al del nuevo orfanato para futuros proyectos.
Espero que os guste, como a mi me ha tocado...

Muy estimados compañeros de AxA:

Soy MAR, la Secretaria de AMIGOS x AFRICA, y quiero contaros, de primera mano, las últimas novedades de la Asociación. Ya sabéis que hace una semana el grupo de trabajo del Orfanato y nuestro señor Presidente viajamos hasta Nouadhibou (Mauritania) para poder inspeccionar la marcha de las obras del nuevo Orfanato. Por suerte o por desgracia la distancia es muy larga, la cultura, el idioma, incluso la forma de entender la vida, es muy distinta de la nuestra, y esto supone analizar, cuestionar y sopesar continuamente las acciones emprendidas y sus resultados. Nos hemos embarcado en un proyecto arriesgado que nos demanda atención, esfuerzo y cuidado y, sinceramente compañeros, creo que todos lo estamos haciendo muy bien.
Os diré que las conclusiones que traemos a la vuelta del viaje son claras y concretas:
1.- Podéis tener el convencimiento absoluto de que todo el esfuerzo aquí realizado está dando, allí, un fruto provechoso e inmejorable. El nuevo orfanato es un hecho. La primera planta prácticamente concluida. Os diría que el nuevo Orfanato es una mezcla de espacio, gusto y practicidad en una esquina del desierto.
2.- Las ayudas puntuales que les hemos estado enviando a la NAD (ONG mauritana responsable del Orfanato), en forma de comida, medicinas, material escolar, furgoneta, ordenadores… todo, TODO ha sido hábilmente aprovechado por nuestros amigos y nuestros niños… e incluso por otros niños de la zona, pues debéis de saber que “nuestra” gente mauritana son muy sensibles a las necesidades de su entorno (que son muchas).
3.- Tenemos en NOUADHIBOU un grupo de adultos y niños que consideran a todos los componentes de AMIGOS x ÁFRICA su familia: “nuestros niños son vuestros niños” –nos repetía AICHETOU (presidenta y mama de los niños). …”AMIGOS X AFRICA es nuestra familia, nuestros hermanos”.

Los cuatro viajeros hemos venido inflamados de energía y queremos transmitiros, aún más ese espíritu solidario que os ha impulsado a formar parte de AMIGOS x AFRICA.

A nuestros niños ya les queda poco para trasladarse: como mucho, un mes. Mientras tanto, la vieja y desvencijada chabola nos impresiona esta vez aún más. Sus paupérrimas paredes y suelos contrastan con la alegría de los bebés y niños que nos reciben con juegos y risas.
Estamos tirados en el suelo, como ellos. La alfombra del suelo huele a “pis”. De todos los regalos que les hemos llevado, lo que más les entusiasma son los globos volando y explotando.
Cambiamos pañales, damos biberones… y nos preguntamos cómo lo hace Aichetou para tener a todos controlados en ese espacio reducido y siempre abierto.
Le cojo las manos y ella parece disculparse por la aspereza de éstas. El último día le damos “a escondidillas” un monedero solidario, de los que la empresa colaborada INUVIK ha donada a AxA, con algo de dinero dentro; entiende la clave: ese dinero es exclusivamente para ella, -para crema- nos dice.
Llega la hora de comer y todos hacen un círculo, en el suelo, en torno a una escudilla. Hoy comen sémola mezclada con alguna verdura. Los más mayores dan de comer con las manos a los más pequeños. No hay cubiertos, ni servilletas, solo la escudilla. Todos meten la mano. Comen con apetito.
Entro en el círculo, me siento y les miro fascinada mientras comen. Noura, la tímida preadolescente, me sacude la pernera del pantalón, me mira y sonríe. Mi mirada se traslada a las dos pulgas que saltan en mi pierna. Lo curioso es que ni me importa.

Mientras doy el biberón al pequeño “Jordi”, llamo a voces a nuestro Presidente que, como buen macho, junto a nuestro Jordi, platican con nuestro anfitrión saboreando el vigésimo té. Le pido que vaya hasta la cocina pues he visto como entraba una cabra. Qué jolgorio nos provoca ver a nuestro “Presi” arreando a la cabra a fin de que abandonara tan opíparo banquete.
Al lado de la televisión, siempre encendida, hay una jaula roñosa y vacía. Una especie de cacatúa se aproxima a ella caminando sin temor, ajena al bullicio de los niños. Nos cuesta creer lo que vemos. La cacatúa forma parte de esta familia. Alguien se ha preocupado de ponerle comida en su comedero y este animal, de una independencia insultante, camina a sus anchas por el salón.

Es tan grande el corazón de aquella mujer, que acoge a todo ser viviente que entra en la chabola.

He perdido la cuenta de los tés que llevamos metidos en el cuerpo desde nuestra llegada. Ahora toca la supervisión de las obras realizadas y el programa para el inicio y terminación de la segunda planta. Todos estamos en el suelo sentados con un vaso de té en la mano; el maestro de obra nos explica todos los pormenores y responde a todos los cuestionamientos que le hacemos. Se hacen números, se exponen los problemas sobre los planos, listado de materiales… y, al final, apretón de manos entre las partes y el compromiso de terminar la obra hacia finales de año. No sé cómo lo haremos, pero lo haremos: los cuatro compañeros nos miramos cómplices, pues nos faltan alrededor de seis ó siete mil euros para terminar definitivamente la obra y no sabemos cuándo ni de dónde lo sacaremos. Cuando lleguemos a España lo pensaremos entre todos.
Tan sólo hemos estado dos días pero ¡qué dos días! Cada noche caigo rendida en la cama. Marisa cuenta hasta cincuenta picaduras en todo su cuerpo; yo ni me entero, necesito dormir. El primer día hemos jugado y estado con los niños; con el maestro de obra; las gestiones para la adquisición del terreno adyacente al nuevo Orfanato. Mañana nos espera: supervisar la escuela de informática que nuestra ONG mauritana ha montado para los niños más desfavorecidos, con los 12 ordenadores que les enviamos el año pasado; visitar y concretar las necesidades de la escuela pública NASSIBA donde, alrededor de 150 chavales, la mayoría de ellos pobres de solemnidad, luchan por el quinto espacio en el pupitre, sin apenas material escolar.
La última noche cenamos con ellos: Aichetou nos ha preparado una cena riquísima. Ni el cansino paso de la cucaracha que cruza impune la alfombra ante nuestras narices, impide que apreciemos tan ricas viandas. Se les ve cansados y aún la queda –dice- dar otros dos biberones a los bebés, a las 00:00 horas y a las 3:00 de la madrugada.
En el pequeño despacho ultimamos detalles sobre los próximos movimientos mientras llega el temido final. Aichetou y Yakhya, emocionados, nos abren su corazón lleno de agradecimiento y esperanza. Nuestro querido Presidente toma la palabra (le gustan los discursos finalistas), su discurso está lleno de sentimientos, hay un gran silencio alrededor. Me muerdo los labios, siempre me ha resultado duro ver a un hombre curtido por mil quehaceres, rompiéndose. La emoción le llega a la garganta y ya apenas le salen las palabras. La palma de su mano la lleva al pecho, ahí, donde los hombres aguerridos tienen el músculo remendado por mil costurones… y de esa manera lo expresa todo.

Y yo espero, queridos amigos, que a vosotros también os haya llegado, pues… TENEMOS QUE CONTINUAR CON EL ESFUERZO.
Un abrazo a todos.
MAR GUIJARRO
Secretaria de AxA

viernes, 15 de mayo de 2009

NACHA POP: una décima de segundo


(NACHA POP interpreta el tema UNA DÉCIMA DE SEGUNDO en un concierto celebrado el día 07/07/2.007 en el IV FESTIVAL MIRADOR DE LA REINA en el MONASTERIO DE SANTA MARÍA DE CARRACEDO).

Dice la Wikipedia:

Antonio Vega Tallés fue un músico español. Nació en Madrid el 16 de diciembre de 1957 y falleció en la misma ciudad el 12 de mayo de 2009 a los 51 años. Mediano de siete hermanos, su padre fue un prestigioso médico leonés de Carrizo de la Ribera especializado en traumatología. En 1978 formó junto a su primo Nacho García Vega el grupo Nacha Pop, originado en otra banda, Uhu-Helicopter, de la que provenían ambos. Su disco de presentación se editó en 1980, y en 1988 el grupo se separó tras una exitosa carrera, con seis álbumes de estudio y uno en directo. Vega comenzó entonces su carrera como solista, en la que editaría cinco discos de estudio.

Antonio Vega ha sido considerado uno de los compositores fundamentales de la escena pop española desde la llegada de la democracia. El intimismo de sus canciones y su sensibilidad le ganaron la admiración de crítica y público.

Si queréis un resumen de su discografía y su vida podéis leerlo en un artículo de EL País (haz click aquí para verlo).

Pero hay pocas personas, incluso muchas muy jóvenes, cuya vida no esté entrelazada con la música de Antonio Vega. Todos hemos mitigado nuestras pequeñas depresiones, decepciones, desencantos, alegrías, euforias, celebraciones con la música de este genio.

Todavía me duele recordar sus últimas apariciones en público como una marioneta, completamente desvalido, derrotado y consumido por las drogas y una vida disipada. Quizá ahí radica su genialidad. Aunque el precio es tan alto... Quiero pensar que no hay que consumir drogas para ser uno de los mejores compositores Pop de todos los tiempos. Que lo habría sido de todas formas y que sólo un rasgo de debilidad de carácter le llevó por el camino "fácil" de las drogas.

Me duele, lo reconozco, porque una persona que es un modelo para miles de otras -lo ha sido para mi- debe ser un ejemplo de vida y de muerte. Antonio se merecía otro final. Me habría encantado verle con 70, 80 años subido en el escenario acariciando su guitarra y transportándonos a la edad dorada de los 80. Al más puro estilo Bruce Springsteen, por el que no pasa el tiempo.

Pero es lo genial de la vida: que cada uno elige la suya, para bien o para mal. Y Antonio eligió la suya, por mucho que yo me cabree por no tenerle ya entre nosotros. Porque nos vamos haciendo viejos a medida que nos abandonan todos los que han influido en nuestras vidas y porque ya sólo podré verle en vídeos como el que os ofrezco en esta entrada.

Sólo me consuela que, como los "grandes", Antonio no habrá muerto mientras haya alguien que le recuerde y es un tipo muy difícil de olvidar, allende las generaciones.

Descanse en paz.

sábado, 2 de mayo de 2009

El Camino de Santiago por etapas: Etapa I

El pasado 23, 24, 25 y 26 de abril, Rosita, María, Ana, Miki, Juanqui y yo nos decidimos a emprender la aventura de recorrer el Camino de Santiago por etapas. Como no encontramos modo de tener el tiempo suficiente para recorrerlo entero de una sola vez, hemos decidido hacerlo por etapas según, vayamos disponiendo de días.

Roncesvalles-Zubiri (22 Kms):
Así, el día 23 de abril empezaron a andar en Roncesvalles. Y digo empezaron, porque yo no pude ir a la primera etapa por temas de trabajo. Menos mal que con O2 Aventura ya había hecho esa etapa este año y la doy por realizada.
Me reuní con ellos en la "Hostería de Zubiri", que había reservado Miki y que, por supuesto, nos costó un ojo de la cara (si es que no podemos dejar que el Mikiki se encargue de la logística, porque tiene un agujero en cada bolsillo...). En un principio la idea era no utilizar la red de albergues, pero viendo los precios del resto de alojamientos, rápido cambiamos de opinión.

Allí llegué yo con un macuto que no se lo salta un gitano y con unos 12 kilos de peso, pero que contenía lo que para mi era imprescindible para tres días. A pesar de todo, había tenido que prescindir de muchas cosas "sagradas", como mi libro de lectura. Pero, nada más llegar, me enteré (no sin cierto cabreo, la verdad) de que los capullos de Juanqui y Miki habían hablado de llevar siempre los coches y, por tanto, se habían llevado un macutito pequeño para andar, y otro de tres toneladas, en el que no faltaba de nada, para dejarlo en el coche que estuviera al final de cada etapa. No creo que quedara un familiar de ninguno de los dos de los que no me acordara, sobre todo porque había prescindido de mi querido libro de Stieg Larsson y porque iba a tener que andar todos los días con un macuto más grande que el portaaviones Nimits, por muchas cosas que le vaciara...
Como Juanqui venía tocado con su ojo y no podía realizar grandes esfuerzos (luego se lo pasaría todo por el arco del triunfo...) es por lo que habían decidido dejar un coche en el final de la etapa y otro en medio por si las moscas.

Zubiri-Pamplona-Cizur menor (27 Kms.):
Al tener que trasladar los coches de un sitio para otro, madrugábamos pero no nos cundía. Empezábamos a andar sobre las 9:30. La verdad es que mis compañeros acusaban los rigores y la dureza de la etapa anterior, pero también la edad: ¡la verdad es que están muy mayores...! Rosita arrastraba unas ampollas de no te menees debido a que se puso unos calcetines del año de la tana y más dados de sí que la Visa de Carpanta en un VIPS. Miki, que había visitado antes de la ruta al podólogo, a su quiropráctico, a su dietista, a su proctólogo y a Aramis Fuster (todo ello para llegar en buenas condiciones de andar) cojeaba desde el kilómetro 0,100 y juraba en Arameo todo lo que tenía a bien sacar por su boquita.
Anita, para qué contar, que habitualmente se mueve menos que mis ingresos por pagas extra, nada más ver el coche en el punto intermedio se tiró a él como si le fuera la vida en ello (casi pisándole el cuello a Juanqui para que no se lo quitara), se subió y no la volvimos a ver hasta Villava (ilustre pueblo de Miguel Indurain), lugar en el que comimos a orillas del río Ultzama.
La verdad es que nos vino de lujo, porque estábamos muertos de hambre y Anita se encargó de ir a comprar la comida mientras nosotros "sufríamos" con los masajes que nos dio la Rosita. ¡Es una maravilla que una amiga pierda el tiempo yendo a clases de masajes y de Reiki y que luego las quiera poner en práctica con sus congéneres... ¡casi gratis, porque aquí todo cuesta algo!
Por cierto, se me ha olvidado narrar una gran traición de mis compañeros de ruta: cuando llegas a un puente que hay un poco antes de Larrasoaña, que ahí se coge carretera y es muy feo, yo conocía un atajo por prados en la margen izquierda del río. Pues mis compañeros estuvieron a punto de no seguirme ¡porque no se fiaban de mi! Unos catalanes que conocimos en esa encrucijada sí que estuvieron a punto de seguirme y mis compañeros no. Ese grupo de catalanes, especialmente una catalana muy dicharachera, ya serían una constante en nuestro caminar diario.
Llegamos a Pamplona sobre las 6 de la tarde y mis compañeros parecía que venían del Vietnam: más que andar, se arrastraban como babosas. Entramos por la zona de la muralla y para salir de Pamplona es inevitable recorrer toda la parte vieja de la ciudad. Barajamos la posibilidad de buscar alojamiento allí, pero no nos convenció el albergue, ni los precios de los posibles hoteles. Tras varias discusiones (digo... puestas en común) decidimos ir al siguiente pueblo (Cizur menor) y alojarnos en el albergue. Como mi panda de paralíticos particular no andaba bien de fuerzas los cinco se metieron en el coche y yo me fui solo a Cizur menor, donde me reuní con ellos en el Albergue de Maribel. Je, je, curioso personaje esta Maribel. Os recomiendo que no os lo perdáis y que, si tenéis lo que hay que tener, le digáis que lleváis los pies llenos de ampollas y que os enseñe a ataros los cordones de las botas. ¡Ahí queda el reto para los valientes!
No me detendré a describir el cuchitril con el que nos obsequió Maribel, sólo comparable al de Cacabelos (aunque Mari no estaría de acuerdo con esta afirmación); sólo diré que hay equinos que descansan en lugares más dignos y lujosos. Pero esa no es la tónica dominante del albergue, que cuenta con unas buenas instalaciones, en general. Es que nosotros queríamos estar juntos y solos en una misma habitación y eso se paga...
Como creo que hemos batido todos los records paralímpicos del CDS (Camino de Santiago), en total unas 10 horas invertidas en esta etapa, cuando llegamos al albergue apenas teníamos tiempo de ducharnos, ir a cenar al restaurante de al lado (Asador el Tremendo) y llegar con el tiempo justo de entrar al albergue antes de que a las 10 Maribel lo cerrase a cal y canto. Por cierto, que el famoso Tremendo de verdad que lo es y que cada cual lo descubra por sus medios...
Eso sí, sin apenas tiempo para ducharnos y cambiarnos, cenar como los pavos y arrastrarse por las calle de cizur (sí, sí, arrastrarse, porque estos paralíticos apenas podían desplazarse, como las amebas) alguien sí que tuvo tiempo para esconder sacos de dormir, pijamas y otras barrabasadas de sátiro. Pero mis labios están sellados hasta el final de mis días... so pena que haya algún soborno de por medio.
Otro recuerdo que tardará en borrarse de mi memoria, por traumático, fue la lectura a la que me tuve que dedicar por las noches: debido a la traición de Miki y Juanqui no me llevé libro para leer por las noches. Así que lo único que cayó en mis manos fue un libro de Rosita sobre la energía personal, los karmas, el Reiki, terapias energéticas y no sé que palabrejas más. Tampoco puedo decir que me enterara muy bien de qué iba el maldito libro porque, era leer un par de párrafos y caía desmayado tal y como si me hubieran sumergido en cloroformo. Esa noche realicé un experimento científico y me puse a leer uno de los capítulos del libro (mentiría si dijera que sé cuál era) en voz alta: milagroso, en menos de seis líneas todos roncaban como bucéfalos en celo...
El tema de los ronquidos lo trataremos en otra ocasión porque:
a) soy un caballero.
b) levanta muchas ampollas.

Cizur menor-Puente la Reina (24 Kms.):
La famosa Maribel nos había dado la dirección de un albergue en Puente la Reina, pero no era necesario porque la Rosita lo conocía y a él nos dirigimos. No sin antes desayunar donde cenamos la noche anterior. Je, je, con el cuerpo librando una batalla a muerte con el café del susodicho establecimiento (que por supuesto ganó el café) nos pusimos en marcha para ver si lográbamos llegar a Puente la Reina antes del próximo Año Santo Jacobeo (sucede con una cadencia media de unos seis años).
Si el día anterior habíamos tenido un calor de pelotas, hoy hacía frío y soportamos un poco de chirimiri. Además, nos sonaba que la subida al Alto del Perdón era más dura de lo que en realidad fue e íbamos más cautos de lo necesario. El Alto del Perdón se encuentra a unos 10 kms. de Pamplona por lo que, por lo menos, ya te ha dado tiempo a calentar.
Como llovía y estábamos muertos de hambre, paramos a comer en el albergue de peregrinos de Uterga, que se llama Camino del Perdón. Ponía que tenían menús, pero no daban. Tras luchar denodadamente con los giris por una mesa, nos zampamos unos bocatas que intentó saltárselos un gitano y se metió una leche de impresión... Por supuesto, Miki tuvo que meterse en vena sus dos cervezas de rigor o si no se ponía verde y se negaba a andar.
Y como no somos chulos ni na, y como nos sobraban las fuerzas, en el siguiente pueblo, Muruzábal, decidimos desviarnos 2 kms. para ver la famosa iglesia románica de Santa María de Eunate. No sé cómo lo hicimos, pero el desvío resultó ser de casi 4 kms. Juanqui y Anita fueron en coche desde Uterga, pues el primero estaba algo fatigado y la segunda hecha una vaga de impresión... También la espiritualidad del lugar impregnó a Miki (bueno, más bien el demonio) pues se debió meter en su interior, le puso verde y estuvo más de media hora despotricando y dándonos un sermón que para sí quisiera el Rouco Varela... A partir de ese momento una consigna corrió por todo el grupo: "jamás mencionar delante de Miki la palabra autocaravana".
Aunque el Camino Francés no pasa por allí, sí el Camino Aragonés, confluyendo ambos en Obanos. Así que decidimos tomar el camino Aragonés hasta ese pueblo y luego ya a Puente la Reina por la ruta común.
Cuando llegamos a destino, Juanqui (que había dejado el coche en la iglesia y se había unido al grupo, con Anita incluida) y yo decidimos acercarnos a un Hotel que habíamos visto con anterioridad y que tenía una pinta brutal. Queríamos darle una sorpresa a Miki y que durmiera esa noche en una camita como Dios manda y con un cenorrio en condiciones. Pero cuando nos acercamos a la Recepción del Hotel y vimos que para pagar un tío se estaba abriendo el bajo vientre para sacarse un riñón y otro había dejado ya su globo ocular junto a la Visa platino, decidimos darnos la vuelta tal y como si anduviéramos despistados y hubiéramos llegado allí buscando la tienda de chuches...
Total, que en vez de buenas noticias para Miki, que por entonces ya le llevábamos verde chillón y en parihuelas, tuvimos que decirle que tenía que atravesarse todo el pueblo (que no es pequeño precisamente) y luego subir una peazo cuesta de casi medio kilómetro, que la última vez que intentó subirla de la Cuadra Salcedo le tuvieron que ingresar en la unidad de parapléjicos de Toledo.
No he visto jurar en Arameo tanto en mi vida, ni proferir tantas amenazas como esa tarde, pero el caso es que a rastras logramos llevarle al Albergue Santiago Apostol.
El responsable del albergue, José Luis, resultó ser un tío muy enrrollado y me quedé con él por la noche para ver el partido Valencia-Barça. Me resultó increíble encontrar a un tío que hablara más que yo, pero esa es otra historia...
El Albergue estaba en obras y va a quedar muy bien, incluso con habitaciones dobles para el que quiera un poquito más de confort e intimidad y, para estar juntos, nos quedamos en la zona de obras. Como siempre, me tocó con Juanqui ir a recoger los coches por lo que me perdí el masaje en los pies de la Rosita. Bueno, la verdad es que se me coló la Anita, cosa que nunca le perdonaré. Lo que no entiendo es cómo se lo monta la Mari, que siempre es la que se lleva el primer masaje y además de media hora. ¡Claro, luego ya no hay tiempo para los demás...!
Metiéndole agujas entre las uñas y poniéndole unos hierros incandescentes en los pezones conseguimos convencer a Miki de que bajara con nosotros a cenar al pueblo (por supuesto, en coche). ¡Nueva cagada! La verdad es que casi no hemos conseguido comer bien ningún día. Eso es por que no dejamos que elija el Mikiki.
No puedo pasar por alto este detalle, pero una nueva consigna se impuso en el grupo: "siempre que haya alguien mirando, se debe hacer un esfuerzo sobrehumano para que no se note que somos una panda de paralíticos". Así, veías al grupo gruñendo como morlacos cada vez que hacían el más mínimo movimiento al andar (bueno, al desplazarse, eso no era andar); pero si entrábamos a un restaurante o nos topábamos con algún lugareño todos erguíamos el cuerpo, poníamos la mirada más firme y orgullosa e intentábamos mover nuestras extremidades intentando que mostraran un movimiento armonioso y digno... La verdad es que el resultado devenía patético y que no hemos engañado a nadie, más que a nosotros mismos...
Nueva noche de perros leyendo el libro de Rosita, después de ver el partido con José Luis, y a dormir exactamente después de haber leído dos párrafos.

Puente la Reina-Estella (24 Kms.):
Desayuno en el albergue (los más tardones se quedaron sin pan para las tostadas), pero esta vez sin la jodienda de dejar coches por el camino pues el de Juanqui lo dejamos ayer por la tarde en Estella y hoy no hay coche en ningún sitio intermedio.
Me he propuesto que lleguemos a comer a Estella (creo que misión imposible a pesar de que hemos madrugado como nunca), pero hoy el día es el peor con diferencia. A los pocos kilómetros de salir nos encontramos con que la ruta debe subir un abrupto barranco que está totalmente embarrado. Pero es el barro ventosa asqueroso que no te deja caminar y, para colmo, ayudando a Anita (que se ha dejado los malditos bastones en el coche) me caigo al barro convirtiéndome en un patético pastelillo de chocolate. La verdad es que el barro no nos abandonó en todo el día y convirtió la ruta en una pesadilla.
En Lorca, ya bastante cansados, paramos a tomar una limonada y un bocata de tortilla. Todos menos Miki, que se bebió sus dos cervezas de rigor antes de ser presa del síndrome verde de abstinencia. Allí conocimos al "hombre blanco de Ariel" (según Juanqui), que nos estuvo contando sus batallitas de cuando con sus Cipallos se fue andando hasta ya no me acuerdo donde, pero debía estar muy lejos porque vino muy sucio y estropeado...
Más muertos que vivos hicimos nuestra entrada triunfal en Estella, ¡¡con Anita encabezando el grupo explorador. Increíble!!
En la preciosa iglesia del Santo Sepulcro nos paramos a esperar y dimos por terminada la primera etapa de este peculiar peregrinaje por el CDS.
Como el hombre es el único animal que tropieza varias veces en la misma piedra fuimos a recoger el coche de Juanqui (lo que despotricó el Miki porque lo dejamos a más de un kilómetro de la iglesia...) y luego nos fuimos a recoger el mío a Puente la Reina y luego el de Miki y Mari a Cizur menor. Pues no contentos con las experiencias anteriores volvimos a comer en el ínclito Asador el Tremendo que, de asador tiene poco y de Tremendo casi todo... pero malo.
No voy a contar nada de la vuelta, porque en realidad no hemos vuelto y estamos esperando como locos la Etapa II. ¡A ver si logramos ponernos de acuerdo en las fechas y llevamos un andar más digno!

miércoles, 22 de abril de 2009

El nombramiento: Pico Urbión con los Trotamontes

(Para ver la descripción de esta pedazo de ruta no tienes más que acceder a este enlace de la página de Trotamontes)

No sé cómo empezar esta crónica, porque se me agolpan los titulares: "peazo ruta con Trotamontes", "de cómo subir al Urbión y no morir desternillado en el intento", "patetismo atrochador nunca antes visto"... Quizá convenga empezar por lo más importante que deparó el día: YA ME HAN NOMBRADO TROTAMONTES. Para hacerlo todavía más especial, en el mismo acto también nombraron Trotamontes a mi gran amiga Rosalía.
Para los que no saben nada de nada, entrar a formar parte de esta Secta Trotamontes no es tan fácil: debes acudir de manera constante a sus excursiones, el día y hora que ellos marcan, que siempre es el lunes, en pleno día de trabajo (por lo que, para empezar, ya te estás jugando que te despidan del mismo) en las que debes demostrar una sumisión total al líder y, si se tercia, invitarles a unos cafeses. Esta humillación es fácil de digerir comparado con otras: en todas las rutas te dan un pedazo de papel con unos colorines impresos y en las que se vislumbran unos puntitos rojos (ellos le llaman mapa), que te dicen que es el camino a seguir durante la ruta, y te sueltan en mitad del monte para que te busques la vida. Tú comienzas a girar el papelito en todas las direcciones, intentando orientarlo al norte, pero enseguida te das cuenta de que, ni en el papelito indica dónde está esa referencia geográfica, ni tú tienes ni pajolera idea de dónde está el norte real, porque nadie se ha acordado de decirte que te lleves una brújula. Así, con estos aperos, empiezas a andar hacia donde piensas que discurre la ruta pero, cuando ves unos carteles que te indican que estás entrando en la provincia de Atagualpa Yupanqui, comienzas a mosquearte: ¿pero esta excursión no era en la provincia de Soria?
Una colleja del líder te sitúa en la dirección correcta y decides dejar que guíe otro que tenga más experiencia en interpretar el maldito papelito de marras.
Así, el pasado día 20 de abril de 2.009, la expedición compuesta por los aguerridos montañeros Rosa, Rosalía, Carlos "Powell", Carlos "Líder espiritual", Zoltan, Lucas, Ángel, Ángel Músico Alpino, Javalín, Juan Carlos y el que suscribe comenzaban su dramática ascensión al Pico Urbión (2.229 m).
Como no podía ser de otra forma, el día elegido no podía ser peor: habían caído unas nevadas de órdago a la grande y el día era frío y de mucha niebla. La noche anterior (yo me fui a dormir a Vinuesa en el Hotel Virginia 97537 85 55, mientras ellos salían el lunes de madrugada para marcarse una "ruta exprés") los del pueblo me dijeron que no íbamos a poder subir a causa de la nieve. Pero es que estos sorianos no saben lo cabezones que pueden llegar a ser los Trotamontes...
Así que, madrugando el lunes, me dispuse a estar a las 8:30 de la mañana en el aparcamiento de la Laguna Negra, hora a la que llegarían de Madrid el resto de Trotamontes. En mi cabeza resonaban con miedo y temor las palabras de nuestro líder el día que le conocí: "en las salidas de los Trotamontes hay que ser escrupulosamente puntuales; ¡aquí no se espera a nadie, pedazo de novatos y pisa prados! Los que no se sepan comportar que se vayan al Carrefour..." y otras lindezas que no recuerdo bien. Pues allí estaba yo a las 8:20 en el lugar de reunión, con la certeza de que a las 8:30 en punto entraría el líder con sus secuaces repartiendo órdenes a destajo...
"Pues qué raro, ya son las 8:35 y no vienen". "Hum, son las 8:45 y no se les ve...". "Joder, son las 8:55 y éstos me la han jugado y han cambiado la fecha o el sitio". Pero enseguida aparecieron con excusas del tipo: "es que tuvimos que llevar al castor a hacerle un empaste..."; "es que el topo se nos puso con cataratas y tuvimos que operarle de urgencia..."
Aceptadas las excusas y pulpo como animal de compañía, nos preparamos para la dura ascensión.
No voy a realizar aquí la descripción pormenorizada de la ruta, que de eso se encarga nuestro Líder y Director General, Carlos, pero sí de recoger diversas anécdotas que resumen la historia de lo vivido.
Con las primeras y duras rampas -ya lo he explicado en anteriores ocasiones- ya comienzas a hacerte una idea de los personajes que te acompañan en la ruta. Los hay de tres tipos, aunque no pienso dar nombres esta vez para evitar conflictos innecesarios: el tipo A (no confundir con el tipo A-normal) se mete un sobre de polvos pica-pica por el culete y sube como si le fuera la vida en ello, saltándose los cruces indicados en el famoso mapa de tres en tres. Resultado: a los pocos minutos ya hay dos grupos distintos haciendo rutas distintas. Esta vez se dio el caso de que llegamos al mismo collado ¡¡por tres sitios distintos!! Y suerte que por lo menos nos juntamos en ese collado...
El tipo B sube pausadamente, charlando animadamente, a su ritmo y de vez en cuando se echan a la izquierda para dejar que les adelanten... ¡las tortugas y los caracoles que les ponen los intermitentes! Indefectiblemente, ante un cruce de caminos, optan por el contrario que han elegido los del Tipo A.
El tipo C no aparece en todas las rutas, pero cuando aparece luce orgulloso una barriguilla en la que están depositadas una docena de birras, varias raciones de calamares, de patatas bravas y un par de kilos de chuletones. Cuando el Tipo C llega al cruce de caminos, invariablemente elige la opción no tomada ni por el Tipo A, ni B, aunque sólo haya dos opciones...
Se me olvidaba que también hay un Tipo D (de ese sí que puedo decir el nombre, Zoltan), pero tampoco sé si es que ha venido a nuestra ruta o hace una paralela porque él siempre va un par de picos o valles por encima del nuestro.
En fin, que la disciplina nos persigue, pero nosotros somos más rápidos...
Me consta que sacar todos estos trapos sucios no me va a acarrear nada bueno, pero un auténtico reportero de guerra debe ser imparcial y veraz, por encima de todo.
Otro detalle que ilustra la auténtica realidad de nuestras rutas: subimos la primera empinada canal, llegamos a un collado en tres grupos distintos, por tres rutas distintas por supuesto, y seguimos la cuerda que nos debe llevar al Pico Urbión. En ese momento se nos echa la niebla encima y no vemos ni escupir. Yo calculo que en todo el grupo debíamos llevar como media docena de GPS en total. ¡Pues ninguno teníamos metido el waypoint del Pico Urbión! Con la brújula no conseguíamos llegar porque cualquier pequeña variación de rumbo nos alejaba del camino correcto. Pues tuvimos que llamar a Rubén a Madrid (menos mal que en un sitio concreto encontramos cobertura de móvil) para pedirle que nos buscara en Google Earth las coordenadas del Pico Urbión y poder encontrar la senda correcta. ¡Anda, que ya nos vale...!
Ahora, ya sin cachondeo, el momento culmen de la ruta fue cuando, ya muy cerca de la cumbre, en una gran cruz casi sepultada por la nieve, anunciaron el nombramiento de Rosalía como Trotamontes. Por supuesto, yo no sabía nada y me hizo mucha ilusión por lo inesperado y por la belleza del lugar. Pero recuerdo que, después de la sencilla ceremonia, hice ademán de irme a algún sitio y Carlos me sujetó y me dijo que no me fuera y también anunció mi nombramiento como Trotamontes. ¡¡Eso si que no me lo esperaba porque aún no consideraba que llevase el suficiente tiempo y me lo esperaba varios meses después!!
Fue un honor para mi y me lo pasé en grande mientras carlos me tocaba los hombros con los bastones, al mejor estilo del ordenamiento de los Caballeros Medievales, pues significa mucho para mi ser admitido en un grupo de gente tan sana y divertida y con la que tantas cosas he compartido en tan poco tiempo.
Sospecho, aunque mi ego nunca se atreverá a admitirlo, que me han nombrado Trotamontes por la brasa que les he dado y lo pesado que he sido, pero eso no se lo pienso decir a nadie.
Ahora, a conseguir que me nombren Trotamontes Honoris Causa y Subdirector General del Consejo de sabios y ancianos montañeros, ¡hala!
(En esta instantánea podemos ver a los dos nuevos y flamantes Trotamontes electos, aunque debo aclarar que hay una norma no escrita que dice que, cuando dos nuevos miembros son elegidos el mismo día, el último es el que ostenta mayor rango y en la siguiente excursión el otro debe ser su esclavo y portearle el macuto durante toda la ascensión. Así que, ya sabes, Rosalía de mi "harma"...)



Con las emociones vividas, la vuelta se me hizo corta charlando con Carlitos Powell y descubriendo que somos casi cuñados y tirándonos a saco para bajar por una ladera de nieve casi vertical. Por verguenza torera y para no desprestigiarle, no narraré cómo bajó (cómo bajaron) a Ángel "musico alpino" la pendiente. Tanto Carlos Powell, como yo, como varios de nosotros, coincidimos al no recordar haber presenciado una escena tan dantesca como aquella. Pero no seré yo quien desvele las vergüenzas de nuestro querido compañero. Que sea él si es que es hombre y tiene redaños...

Un café que se estiró Rosalía, unas risas en un bar de Vinuesa y vuelta a casa con Rosa, recordando los buenos momentos vividos y esperando con ansia la siguiente, que Carlos ha prometido que es al Pico Moncayo. La jodienda, que es otra ruta exprés... ¡Toca madrugar!
Hasta la próxima y hasta siempre, queridos compañeros Trotamontes y allegados.